Lo extraño a lo tonto, a lo bobo. Lo extraño pensando que si ahora voy y lo abrazo, todo va a ser genial y perfecto y nunca va a haber un problema. Pero una pequeña voz de mi conciencia me dice “no debi, no se hacen así las cosas”. Es como pretender tener el resultado del ejercicio de matemática sin hacer el procedimiento paso a paso.